domingo, 17 de agosto de 2008

PINTORES DE LA NUEVA ESPAÑA



Cuando nuestro país aún no era independiente y se llamaba Nueva España, la expresión artística estaba al servicio de la corona española y de la Iglesia católica, bajo el control de los peninsulares y los criollos. Con la pintura española siempre como referente, a los artistas novohispanos les correspondió la difícil tarea de plasmar las emociones de una sociedad en discrepancia y fusionarla a través de su mano y su pincel.Gracias al magnífico desarrollo del arte europeo, el Nuevo Mundo gozó de inspiración y se le convidó de las delicias estilísticas que se hallaban del otro lado del Atlántico.


Dedicados principalmente a la pintura sobre madera, lienzo o lámina de cobre, los artistas plásticos de la Nueva España en los siglos XVI y XVII eran manieristas (1) —al menos hasta mediados de 1600, cuando, de manera directa, asimilaron la atmósfera del barroco—. Más adelante, con la fundación de la Academia de San Carlos en 1783, los novohispanos pudieron convertirse en artífices de una nueva forma de ver el mundo. Al crear su propia escuela y formar a sus discípulos con gustos y preferencias específicas, los pintores de la Nueva España sentaron las bases de una corriente que, sin prescindir del modelo europeo, encontró una expresión particular que le daría personalidad propia.Demos, pues, un vistazo a la pintura novohispana y revisemos los nombres de los pintores que le dieron vida a los retablos que, entre muchos otros lugares, engalanan la Catedral Metropolitana, la iglesia de Santa María Tonantzintla en Puebla y la de La Profesa, que tiene una gran pinacoteca.


Hoy todas estas obras constituyen una parte importante del acervo pictórico de nuestro país.Sebastián López de Arteaga, Luis Lagarto, Alonso López de Herrera, Andrés de Concha, Juan Cordero, Francisco Antonio Vallejo, José de Alcíbar y muchos otros son grandes artistas de la época en los que no podremos ahondar en estas páginas, aunque no descartamos la posibilidad de hacerlo en una futura edición.



Miguel Cabrera (1695-1768)Miguel Mateo Maldonado y Cabrera es el nombre completo de este artista que define mejor que ningún otro el quehacer plástico de mediados del siglo XVIII. Fue pintor de cámara del arzobispo de México y se le adjudican cerca de 300 obras. Su pintura Nuestra Señora de Guadalupe llegó a la vista del papa Benedicto XIV quien, admirado, exclamó que nunca antes en ninguna nación había ocurrido un milagro como el del cerro del Tepeyac, en la Nueva España, lo que convirtió a Cabrera en el pintor de cabecera de la Guadalupana.También destacó en el género del retrato, pues no se limitaba a la aplicación de fórmulas conocidas, sino que, a pesar de ellas, proyectaba a los sujetos y pintaba su individualidad. Sus magníficos retratos de las monjas Sor Juana Inés de la Cruz, Sor Francisca Ana de Neve y Sor Agustina Arozqueta son tres homenajes a su intelecto, belleza y obra. Otros retratos importantes son: Doña Bárbara de Ovando y Rivadeneira y su ángel de la guarda, Doña Luz de Padiña y Cervantes —que se encuentra en el Museo de Brooklyn— y Fray Toribio de Nuestra Señora, entre otros.



Juan Correa (1645-1716)Originario de la ciudad de México, es uno de los pintores más destacados de finales del siglo XVII y principios del XVIII. De ello da cuenta su obra en la sacristía de la Catedral Metropolitana, que sería suficiente para acreditarlo como una figura indiscutible.Uno de sus trabajos más asombrosos es el llamado Asunción y coronación de la Virgen; realizaba obras tanto de temas religiosos como profanos, pero su trabajo pictórico es mucho más extenso: dos colaterales en la iglesia de San Pedro y San Pablo y el Apocalipsis lo prueban. Correa fue un novohispano que defendió siempre la figura del pintor para ser calificado como un artista.


La familia Echave


Baltasar de Echave Orio (1558-1623), vasco de nacimiento, llegó a México en 1573. Su formación estética se cimentó en los rescoldos del renacimiento, por lo que pronto acusó la influencia del manierismo florentino. Ejecutó muchas obras importantes en conventos e iglesias, entre las que se encuentra el espléndido retablo de Santiago de Tlatelolco, pintado en 1609.



Baltasar de Echave Ibía (h. 1600-1644) fue el segundo de tres generaciones de pintores con el mismo nombre. Cobijado siempre bajo la fama de su padre y su hijo es, sin embargo, el más representativo de los tres, dado el momento histórico y la influencia manierista que ejerció en la Nueva España. Tenía cierta predilección por las tonalidades azules, de lo que es una muestra excepcional la Inmaculada Concepción.


Baltasar de Echave y Rioja (1632-1682) nació en la ciudad de México y fue una importante figura del barroco en la Nueva España. Su producción artística se caracterizó por una pincelada suelta que brindaba la sensación de movimiento a sus obras, como en El martirio de San Pedro Arbués y El entierro de Cristo. Fue el último de la dinastía y supo mantener el prestigio, al tiempo que acrecentó el acervo familiar de los tres prolíficos artistas.



José de Ibarra (1688-1756)Fue alumno de Juan Correa y tuvo influencia de algunos de los mejores pintores de la época, lo que lo convirtió en uno de los más famosos y fecundos artistas del virreinato. Se dice que era un pintor de dibujo fácil, aunque su Autorretrato muestra un trabajo de mayor brío.Al igual que sus colegas contemporáneos, se dedicó a la pintura religiosa, en particular en la Catedral de la ciudad de México, con el retablo de la capilla de la Purísima Concepción. En la Catedral de Puebla realizó La Inmaculada, La Asunción, La invocación de María por Jesús Niño y la Adoración del Santísimo Sacramento, obras que se encuentran situadas en torno del coro. En la capilla de San José, del noviciado jesuita de Tepotzotlán, realizó el Patrimonio de San José, el Tránsito de San José y La huida a Egipto.


Los hermanos Rodríguez Juárez



Nicolás Rodríguez Juárez (1667-1734) fue miembro de una importante dinastía de pintores novohispanos, bisnieto de Luis Juárez, nieto de José Juárez, hijo de Antonio Rodríguez y hermano de Juan Rodríguez Juárez (1675-1728). Su principal actividad era el sacerdocio, pues se inició en las labores religiosas luego de quedar viudo, lo cual explica cabalmente la diferencia en la calidad de las obras de su primera etapa y las que firmó al final de su vida, trabajos de mucho menor cuidado y de hechura más débil. Su primera obra, firmada en 1690, es el Profeta Elías. También destaca el Retrato del niño Joaquín Manuel Fernández de Santa Cruz.A su hermano Juan se le considera un artista con conciencia nacionalista, pues si bien nunca descuidó los temas religiosos, imprimió en sus obras un sentido de pertenencia. Como todo artista de la Nueva España, dedicó algún tiempo a los retratos, entre los que destacan su Autorretrato y el del Arzobispo José de Laciego. De suma importancia resulta también el lienzo que pintó para el Retablo de los Reyes de la Catedral Metropolitana: Adoración de los Reyes —que es posible apreciar en una escena de la cinta Enamorada (1946) de El Indio Fernández, dentro de la Capilla Real de Cholula.


Cristóbal de Villalpando (h. 1649-1714)Se le considera uno de los pilares de la pintura colonial y «el pintor por excelencia» de la etapa barroca en la Nueva España. Sumamente prolífico, nació en la ciudad de México y se dedicó a expresar su arte principalmente en composiciones monumentales, en las que es notoria su evolución: desde el uso de tonos oscuros y sombríos hasta la aplicación de colores de enorme luminosidad, como en Apoteosis de la eucaristía, realizada en 1688 para la Catedral de Puebla.



Si bien la pintura de la Nueva España, según sus críticos, se dedica a la copia de grabados y no goza de originalidad, debe enfatizarse que lo que se encuentra en los retablos no es la personalidad del artista, sino la habilidad de un artesano. Además, es necesario recordar que el ansia por ser original no era una finalidad en aquellos tiempos; el profundo respeto por las tradiciones impedía a los pintores desviarse de los modelos consagrados. Aun así, el arte novohispano es un fiel retrato de una sociedad que comenzaba a salir del cascarón.



1 El manierismo se desarrolló principalmente en Italia, desde 1520 hasta finales del siglo XVII, cuando se inauguró el barroco. Comenzó a llamárseles manieristas a aquellos artistas que pintaban «alla maniera di…» —«a la manera de…»— los grandes: Miguel Ángel, Leonardo da Vinci o Rafael.


domingo, 10 de agosto de 2008

HISTORIA Y LETRA DEL HIMNO NACIONAL MEXICANO


LEY SOBRE EL ESCUDO LA BANDERA Y EL HIMNO NACIONAL
HIMNO NACIONAL MEXICANO

PARTITURA
El 12 de noviembre de 1853, el gobierno mexicano convocó a un concurso para escribir la letra de un Himno a la Patria; de muchas composiciones presentadas, ganó el primer lugar, la escrita por el poeta mexicano, Francisco González Bocanegra, que nació en San Luis Potosí, el 8 de enero de 1824 y murió el 11 de abril de 1861 a los 37 años de edad.


Fue hijo de José María González Yáñez, de origen español y de Francisca Bocanegra y Villalpando, nacida en un Real de pinos, Zacatecas.


El 3 de febrero de 1854, se convocó a un concurso para escribir la música que armonizara con la letra que había compuesto el poeta Francisco González Bocanegra para integrar el Himno Nacional Mexicano.


Obtuvo el primer lugar la composición presentada por el Músico Español, Jaime Nunó, que nació en San Juan de las Abadesas, provincia de Gerona, España, el 8 de septiembre de 1824 y murió a los 83 años de edad en Bay Side New Jersey, Estados Unidos de Norteamérica, el 18 de julio de 1908.


El Himno Nacional se cantó por primera vez, el 16 de Septiembre 1854, en el Teatro "Antonio López de Santana" que más tarde se llamó Teatro Nacional, pronunciando el discurso oficial, el mismo poeta Francisco González Bocanegra y dirigiendo la Banda de Música, el poeta Jaime Nunó.


El pueblo mexicano, de pie, emocionado y con los ojos llenos de lágrimas, entono por primera vez las bellas estrofas de nuestro glorioso Himno Nacional, SIMBOLO DEL HONOR Y LA INDEPENDENCIA DE MEXICO.


Los restos del poeta mexicano Francisco González Bocanegra y del músico español, Jaime Nuno, autores del Himno Nacional, descansan en la Rotonda de los Hombres Ilustres y su recuerdo vive y vivirá eternamente en el corazón del pueblo mexicano.


MEXICANO: cuando escuches el Himno Nacional debes permanecer de pie, en posición de firme. Descubierta tu cabeza, en silencio y con todo el respeto que nos merece el canto sagrado a la patria.



(coros)
MEXICANOS, AL GRITO DE GUERRA
EL ACERO APRESTAD Y EL BRIDON ,
Y RETIEMBLE EN SUS CENTROS LA TIERRA
AL SONORO RUGIR DEL CAÑON.
I

¡CIÑA OH PATRIA! TUS SIENES DE OLIVA
DE LA PAZ EL ARCÁNGEL DIVINO,
QUE EN EL CIELO TU ETERNO DESTINO
POR EL DEDO DE DIOS SE ESCRIBIO.
MAS SI OSARE UN EXTRAÑO ENEMIGO
PROFANAR CON SUS PLANTAS TU SUELO,
PIENSA !OH PATRIA QUERIDA! QUE EL CIELO
UN SOLDADO EN CADA HIJO TE DIO.

(coros)

MAS SI OSARE UN EXTRAÑO ENEMIGO
PROFANAR CON SU PLANTA TU SUELO,
PIENSA ¡OH PATRIA QUERIDA! QUE EL CIELO
UN SOLDADO EN CADA HIJO TE DIO.

II

EN SANGRIENTOS COMBATES LOS VISTE,
POR TU AMOR PALPITANDO SUS SENOS,
ARROSTRAR LA METRALLA SERENOS,
Y LA MUERTE O LA GLORIA BUSCAR.
SI EL RECUERDO DE ANTIGUAS HAZAÑAS
DE TUS HIJOS INFLAMA LA MENTE,
LOS LAURELES DEL TRIUNFO TU FRENTE
VOLVERÁN INMORTALES A ORNAR.

(coros)

III

COMO AL GOLPE DEL RAYO LA ENCINA
SE DERRUMBA HASTA EL HONDO TORRENTE,
LA DISCORDIA VENCIDA, IMPOTENTE,
A LOS PIES DEL ARCÁNGEL CAYÓ.
YA NO MÁS DE TUS HIJOS LA SANGRE
SE DERRAMA EN CONTIENDA DE HERMANOS;
SÓLO ENCUENTRA EL ACERO EN SUS MANOS,
QUIEN TU NOMBRE SAGRADO INSULTÓ.

(coros)

IV

DEL GUERRERO INMORTAL DE ZEMPOALA
TE DIFIENDE LA ESPADA TERRIBLE
Y SOSTIENE SU ESPADA INVENCIBLE
TU SAGRADO PENDÓN TRICOLOR
EL SERA DEL FELIZ MEXICANO
EN LA PAZ Y EN LA GUERRA EL CAUDILLO
PORQUE ÉL SUPO SUS ARMAS DE BRILLO
CIRCUNDAR EN LOS CAMPOS DE AMOR

(coros)

V

¡GUERRA, GUERRA SIN TREGUA AL QUE INTENTE
DE LA PATRIA MANCHAR LOS BLASONES!
¡GUERRA, GUERRA! LOS PATRIOS PENDONES
EN LAS OLAS DE SANGRE EMPAPAD.
¡GUERRA, GUERRA! EN EL MONTE, EN EL VALLE
LOS CAÑONES HORRÍSONOS TRUENEN,
Y LOS ECOS SONOROS RESUENEN
CON LAS VOCES DE ¡UNIÓN! ¡LIBERTAD!

(coros)

VI

ANTES PATRIA, QUE INERMES TUS HIJOS
BAJO EL YUGO SU CUELLO DOBLEGUEN,
TUS CAMPIÑAS CON SANGRE SE RIEGUEN,
SOBRE SANGRE SE ESTAMPE SU PIE.
Y TUS TEMPLOS, PALACIOS Y TORRES
SE DERRUMBEN CON HÓRRIDO ESTRUENDO,
Y SUS RUINAS EXISTAN DICIENDO;
DE MIL HEROES LA PATRIA AQUÍ FUE.

(coros)

VII

SI A LA LID CONTRA HUESTE ENEMIGA
NOS CONVOCA LA TROMPA GUERRERA
DE ITURBIDE LA SACRA BANDERA
!MEXICANOS! VALIENTES SEGUID
Y A LOS FIEROS BRIDONES LES SIRVAN
LAS VENCIDAS ENSEÑAS DE ALFOMBRA
LOS LAURELES DEL TRIUNFO DEN SOMBRA
A LA FRENTE DEL BRAVO ADALID.

(coros)

VIII

VUELVA ALTIVO A LOS PATRIOS HOGARES
EL GUERRERO A CONTAR SU VICTORIA,
OSTENTANDO LAS PALMAS DE GLORIA
QUE SUPIERA EN LA LID CONQUISTAR.
TORNARÁNSE SUS LAUROS SANGRIENTOS
EN GUIRNALDAS DE MIRTOS Y ROSAS,
QUE EL AMOR DE LAS HIJAS Y ESPOSAS
TAMBIEN SABE A LOS BRAVOS PREMIAR.

(coros)

IX

Y EL QUE A GOLPE DE ARDIENTE METRALLA
DE LA PATRIA EN LAS ARAS SUCUMBA,
OBTENDRÁ EN RECOMPENSA UNA TUMBA,
DONDE BRILLE DE GLORIA LA LUZ.
Y DE IGUALA LA ENSEÑA QUERIDA,
A SU ESPADA SANGRIENTA ENLAZADA,
DE LAUREL INMORTAL CORONADA
FORMARÁ DE SU FOSA LA CRUZ.

(coros)

X

¡PATRIA! ¡PATRIA! TUS HIJOS TE JURAN
EXHALAR EN TUS ARAS SU ALIENTO,
SI EL CLARÍN CON SU BÉLICO ACENTO
LOS CONVOCA A LIDIAR CON VALOR.
¡PARA TI LAS GUIRNALDAS DE OLIVA!
¡UN RECUERDO PARA ELLOS DE GLORIA!
¡UN LAUREL PARA TI DE VICTORIA!
¡UN SEPULCRO PARA ELLOS DE HONOR!

(coros)

MEXICANOS AL GRITO DE GUERRA
EL ACERO APRESTAD Y EL BRIDÓN
Y RETIEMBLE EN SUS CENTROS LA TIERRA
AL SONORO RUGIR DEL CAÑON.

RECUERDO DE LA OLIMPIADA DE MEXICO 1968


El 12 de octubre de 1968, se inauguraron los Juegos de la XIX Olimpiada en el estadio de Ciudad Universitaria. En la víspera y formando parte de lo que se denominó Olimpiada Cultural, la plancha del Zócalo fue utilizada por un disciplinado grupo de jóvenes estudiantes que desarrollaron vistosas evoluciones gimnásticas. Sin embargo el momento más emocionante del que una vez más fue testigo el Zócalo capitalino, fue la partida de los corredores de la maratón, el domingo 20 de octubre de 1968 a las 15:00 horas..

EL MEXICO DEL EMPERADOR




















HERMOSAS VISTAS DE LA CIUDAD IMPERIAL Y LA BANDERA DEL IMPERIO MEXICANO

VISTAS DE MEXICO EN TIEMPOS DEL II IMPERIO


INTERESANTES VISTAS DE LA CIUDAD EN TIEMPOS DE MAXIMILIANO

MAXIMILIANO Y CARLOTA EMPERADORES DE MEXICO 1864-1867


Dice Torcuato Luca de Tena en su libro Ciudad de México en tiempos de Maximiliano, que seguramente el recién llegado emperador padecía del "mal de piedra" pero no porque las tuviera alojadas en su organismo, sino por su muy marcada tendencia a realizar grandes obras urbanas. Entre ellas nos interesa saber lo que hizo en Palacio Nacional y en el Zócalo, pero también se abocó a renovar el Castillo de Chapultepec y desde luego el proyecto, trazo y primera etapa constructiva del Paseo de la Reforma. Por desgracia todas ellas fueron para su comodidad personal.


Recién llegado en 1864, Maximiliano retomó el proyecto del monumento a los Héroes de la Independencia que Santa Anna, había dejado inconcluso y para ello le encargó a Ramón Rodríguez Arangoity la remodelación integral del Zócalo, obra en la que el elemento principal lo constituía la columna monumental del proyecto original del arquitecto De La Hidalga. La columna estaría rodeada con esculturas de los héroes de la Independencia y coronada con una gran figura alada.



Maximiliano propuso después como remate un águila imperial, rompiendo una cadena y remontando el vuelo; lo cual se consideró contradictorio, que alguien que había usurpado la corona mexicana, nos hablara de independencia y de un águila rompiendo las cadenas.Ante la ausencia de Maximiliano el 16 de septiembre de 1864, tuvo a bien encargar a la emperatriz Carlota para que a su nombre diera inicio oficial a la construcción del monumento. Su Majestad se dirigió al centro del zócalo, en que se había colocado una vistosa tienda, para colocar la primera piedra del monumento, aunque como bien sabemos dicha obra volvería a quedar inconclusa, tras la caída del imperio y el fusilamiento de Maximiliano en 1867.



Apenas llegados a la ciudad de México, Maximiliano y Carlota fueron alojados en habitaciones especiales que les habían sido previamente acondicionados en el ala norte del Palacio Nacional. La condesa Paola Kollonitz, que era dama de honor de Carlota, aparte de haberse adelantado a la llegada de la comitiva imperial, fungió como cronista de la corte durante los 6 meses que permaneció en México.


Ella es la que narra algunos detalles de las habitaciones que fueron acondicionadas para recibir a Maximiliano. Entre otras muchas cosas menciona lo siguiente en un libro alusivo denominado Un viaje a México en 1864, que escribió a raíz de su viaje:


«... Antes de la llegada de sus majestades fuimos a visitar los departamentos imperiales que a toda prisa habían preparado. Eran augustos y de incomoda disposición. A pesar de que la simplicidad reinaba en todo, el emperador podía sin escrúpulos mudar las cosas del modo que mejor le conviniera ... En México no saben aprovechar los materiales que en abundancia ofrece el país y con los cuales la solidez y esplendidez se lograrían generosamente ... En todos lados se usan los productos de Europa y a precio de oro traen de más allá de los mares las telas y los muebles ... Debido a esto el departamento de la emperatriz parecía, más que el de una residencia, el departamento de un hotel europeo ...»



Pero Maximiliano a su llegada a Palacio, entonces denominado Imperial, no se quejó tanto de la disposición de las habitaciones, pues el dormía en un catre de tijera, sino del ruido que desde temprana hora reinaba en los alrededores del Palacio. En los 15 días que vivieron en Palacio antes de cambiarse al Castillo de Chapultepec, Maximiliano solicitó cambiar su catre de campaña a distintas sitios del edificio, sin que lograra encontrar alguno que fuera conveniente a su costumbre de acostarse temprano y levantarse a las 4 de la mañana.


Sin embargo lo que a largo plazo resultó ser de trascendencia y además perdurable, fueron las múltiples adaptaciones que realizó en el interior de palacio, durante su relativamente corta gestión.José Luis Blasio que fue secretario particular de Maximiliano y además uno de los pocos mexicanos que formaban parte de su séquito, se convirtió en su biógrafo, escribiendo un libro denominado Maximiliano Intimo en el cual narra con cierto detalle, los diversos trabajos que se emprendieron en esa época. Los párrafos que siguen son de su libro:

«... en la época a que me refiero, llamábase pomposamente Palacio Imperial de México. Maximiliano hizo que se transformara casi radicalmente su interior. El ala derecha del edificio, es decir desde la puerta principal hasta el baluarte del norte ... Fue el emperador quién dispuso que todos los salones que formaban parte del frente de la fachada se convirtieran en un solo inmenso salón que se llamó de Embajadores, pues quedó destinado para las recepciones de los plenipotenciarios extranjeros, para los grandes bailes y para las fiestas de la corte. ... Un día que Su Majestad visitaba las obras de palacio vio por las roturas del cielo raso que las vigas eran de cedro. Mandó quitar el cielo raso y ordenó que se barnizaran y doraran las vigas; se descubrió la hermosa piedra labrada con que están construidas las columnas y los arcos del gran patio principal: se reformó el pavimento de este patio y se arregló el comedor, la capilla y varios salones del piso alto.. El bajo se destinó para bodegas, caballerizas y cocheras; destinándose una especial para la regia carroza de oro y seda ...»

LA PLAZA MAYOR CON MAXIMILANO


François Aubert, que se convirtió en el fotógrafo oficial de Maximiliano, tomó esta imagen (en dos partes) del Palacio Nacional en el año de 1864, aparentemente como consecuencia de las mejoras que se realizaron al edificio. Se aprecia además a la derecha el denominado Portal de las Flores, la Plaza Mayor rodeada por una hilera de frondosos árboles y la ausencia de las vías y estaciones de los tranvías de mulitas.

EL ZOCALO EN LA OCUPACION AMERICANA 1847


Otra vista de la Plaza Mayor en 1847, tras la ocupación de las fuerzas norteamericanas. Obsérvense los contingentes frente a Palacio Nacional y la bandera norteamericana en el asta. La bandera fue izada el 14 de septiembre de ese año a las 7:05 de la mañana y permaneció allí hasta el 12 de junio de 1849. Al centro de la plaza aparece una construcción circular, con una fuente, posiblemente los vestigios del basamento del monumento a la Independencia que pretendía construir Antonio López de Santa Anna y que quedó inconcluso.

MONUMENTO A SANTA ANNA EN EL MERCADO DEL VOLADOR



Croquis del monumento erigido a Santa Anna en el mercado del Volador



Gracias al grabador y litógrafo Abraham López es que podemos tener una imagen de lo que fue el monumento que personalmente decidió construirse el Gral. Antonio López de Santa Anna y que estaba ubicado al centro de las construcciones del nuevo Mercado del Volador.


Al terminar la demolición del Mercado del Parián, a fines de 1843 se iniciaron las obras para construir un nuevo mercado en la Plaza del Volador (hoy Suprema Corte de justicia). El nuevo mercado se inauguró el 18 de junio de 1844, cumpleaños de Santa Anna e incluía el monumento mostrado, con una estatua en bronce del General Santa Anna que con su brazo derecho extendido y apuntaba hacia el norte (Texas)., aunque la gente del pueblo afirmaba que apuntaba hacia la Casa de Moneda, que se encontraba en la misma dirección. En el calendario de 1845 que Abraham López dedica a la reseña del monumento dedicado a Santa Anna lo describe de la siguiente forma:


«... La estatua estaba situada en el centro del mercado, frente a un pórtico sostenido por cuatro columnas de orden jónico y en la fachada interior de él están los nichos de dos estatuas, la una representa a la justicia y la otra a Mercurio.


Enfrente de este pórtico, mirando para el norte, está levantada una columna de orden dórico y coronado su capitel con la estatua de bronce del Exmo. Sr. D. Antonio de Santa Anna … La construcción de la estatua fue encargada a D. Salustiano Veza, español. Este señor copió la cabeza del natural en tres horas. Procedió después a disponer los trabajos convenientes para hacer la estatua del tamaño proyectado y darle la actitud correspondiente: a continuación mandó sacar una copia de estos trabajos por el daguerrotipo; la presentó al Sr. Presidente y fue de su aprobación. La fundición estuvo a cargo de D. José López ... »



Poco tiempo disfrutó Santa Anna de su estatua de bronce en el mercado del Volador, pues a fines de ese año, 1844, el pueblo enfurecido por la disolución del Congreso se dirigió al Panteón de Santa Paula y profanó el sepulcro en el que se había sepultado con honores la parte de la pierna amputada al general. Una vez desenterrada fue arrastrada por la multitud que finalmente hizo pedazos una estatua de yeso que se encontraba a la entrada del Teatro Nacional, que entonces se llamaba Teatro Santa Anna.


Ante tal situación la estatua de bronce del mercado, se dice que fue bajada de su pedestal y guardada en las cocheras de Palacio Nacional, pero existe también otra versión.En un documento del 7 de diciembre de 1844, que publica Enrique Serna en su libro El Seductor de la Patria, relata el Gral. Valentín Canalizo, quien era el presidente provisional, de manera personal y con mucho detalle, los acontecimientos a que me refiero. Aunque no es posible aquí reproducir el documento completo, considero interesante conocer algunos párrafos del relato que Canalizo hizo llegar al Gral. Santa Anna :

«... La reacción del enemigo por la Disolución del Congreso rebasó todas nuestras expectativas, al punto que me encuentro preso y una sentencia de muerte pende sobre mi cabeza. ... no pude impedir que el día 4 su estatua del mercado amaneciera con una soga al cuello y una caperuza de ajusticiado ... La ruptura del orden desencadenó el motín popular más pavoroso de cuantos tengo memoria. ... De haber estado en México no se salva usted del linchamiento. Al grito de "muera el cojo ladrón" y "abajo el quince uñas", la multitud derribó su estatua en la Plaza del Volador y la arrastró por las calles, lo mismo que el busto de yeso erigido en la puerta del teatro que lleva su nombre, del cual tomó su parte cada lépero, teniendo a dicha poseer un fragmento. ... Tras haber allanado el cementerio de Santa Paula, los más osados profanaron el monumento de mármol en donde yacía su pie amputado, sacaron el zancarrón de la urna cineraria y lo pasearon en triunfo por las calles de la ciudad, al son de un vocerío salvaje ... »
Santa Anna fue destituido de la presidencia y el Congreso decidió enjuiciarlo junto con sus secretarios, lo que al final condujo a su exilio en La Habana.

LA CATEDRAL EN 1857


Esta imagen de Catedral fue plasmada por Charnay en el año de 1858, es interesante observar que sobre el cubo del reloj ahora ya se muestra una asta bandera e igualmente que en el atrio se han construido jardineras y se han plantado algunos árboles. Los postes y las cadenas que rodeaban el atrio y que aún se apreciaban en la imagen de 1840, para esta fecha ya habían desaparecido

OTRA VISTA INTERESANTE DEL ZOCALO HACIA 1828


Esta es una imagen muy interesante, pues nos muestra por primera vez la bandera nacional mexicana, montada en el asta bandera central del Palacio de la Diputación, que era el nombre que se le daba entonces. Por la similitud del grabado que tiene relación con el Motín de la Ex-Acordada de 1828, intuyo que corresponde a esa época. Aquí podemos confirmar el número de balcones centrales y arcos del portal que son 12 y que coinciden plenamente con los que tiene actualmente. Otro detalle importante es que en los torreones laterales no existían arcos y se aprecian dos puertas de entrada en cada uno. Enfrente está el Mercado del Parián, que fue demolido hasta 1843 y al fondo el Palacio Nacional. Fuente Archivo Casasola.

FOTOGRAFOS PRECURSORES DE NUESTRA HISTORIA


ULTIMA FOTO DEL MERCADO DEL PARIAN ANTES DE SER DEMOLIDO.


Esta imagen tiene su origen en un daguerrotipo de la Catedral que se dice fue obtenida en 1840 por el grabador francés Jean Prelier. La imagen que muestro fue ligeramente retocada para poder apreciar ambas torres de la Catedral, dado que el procedimiento de la daguerrotipia oscurecía las esquinas. De igual manera la vista original se encuentra invertida, pues muestra el mercado del Parían al lado derecho y debe ser tal como aparece aquí. Véanse las dos imágenes anteriores, en donde también se aprecia dicho mercado. Esta podría ser la más antigua reproducción real que exista de la Plaza Mayor capitalina, en este caso obtenida mediante un daguerrotipo. Por otra parte, también debe de ser la única y a la vez última foto del Mercado del Parián, que por orden del Gral. López de Santa Anna fue demolido en 1843.

MERCADO DEL PARIAN


La llegada a México en 1789 del virrey Vicente Güemez, segundo Conde de Revillagigedo significó, entre otras cosas, la mejora del paisaje urbano, la limpieza y el embellecimiento de la ciudad. Para 1791 se habían concluido las torres de la Catedral y para 1793 el virrey ordenó el retiro de todos los puestos ambulantes y el embellecimiento de la Plaza Mayor. Por tal motivo considero que la imagen de arriba corresponde a esa época, 1793, en la que aparece al frente el Mercado del Parián y atrás la imagen del Palacio del Ayuntamiento. Se aprecia solamente el segundo nivel, engalanado con doce balcones centrales, correspondiendo con los doce arcos del portal que existía en el primer nivel. En los extremos los dos torreones. Fuente Archivo Casasola.

PLANO DE PEDRO DE ARRIETA 1737


Esta imagen muestra la disposición de la Plaza Mayor, tal cual aparece en el plano de la Ciudad de México, que fue dibujado por Pedro de Arrieta en el año de 1737. Con letras negras aparece el nombre "Diputación" y una flecha amarilla, indicando el sitio que ocupaba el edificio correspondiente a las Casas del Cabildo, una vez que fue totalmente reconstruido. Como se indicó antes, también se le daba el nombre de Ayuntamiento o Diputación, como se identifica aquí. Frente al edificio aparece el Mercado del Parián.

LAS CASAS DEL CABILDO


Las Casas del Cabildo, después conocidas como Edificio del Ayuntamiento, aparecen primeramente señaladas en la imagen de la Plaza Mayor del año de 1628 y como se ha dicho arriba, fueron radicalmente destruidas e incendiadas durante el Motín del Hambre de 1692, incluyendo los locales de la Alhóndiga y la Carnicería, Por tal motivo, dichos edificios fueron reedificadas totalmente por instrucciones del Virrey Fernando de Alencáster, iniciando las obras en 1714 y concluyendo en el año de 1722. La obra se efectuó bajo la dirección de Pedro de Arrieta y José Miguel Álvarez, maestros de arquitectura, según consta en un viejo Libro de Cuentas del que tuvo conocimiento Don Guillermo Tovar y Teresa y quién amablemente me proporciona el dato. Al ser totalmente reconstruido, el edificio del Ayuntamiento toma la ubicación, alineación y forma que tiene en la actualidad.

VOLVEMOS DESPUES DE UN RATO DE AUSENCIA


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martes, 13 de mayo de 2008

MAS REGALOS DE MEXICO AL MUNDO


EL REBOZO


De acuerdo con las imágenes que aparecen en algunos códices como el Mendocino y el Florentino, así como algunas esculturas en piedra y cerámica recuperadas por los arqueólogos, es que podemos saber que en el México prehispánico ya existía una prenda tejida en telar, con la forma de una banda alargada semejante la que tiene el actual rebozo que conocemos. Estas prendas servían para cargar a los niños pequeños sobre la espalda; pero también tenían otras aplicaciones sirviendo como cobija ligera en el invierno y manta fresca en el verano. El rebozo mexicano es una apreciada prenda de vestir que hoy se utiliza en el mundo entero, inclusive como prenda complementaria de elegantes vestidos.

REGALOS DE MEXICO AL MUNDO


LA VAINILLA


México dio al mundo la vainilla y cuando no está adulterada sigue siendo la reina de todas las vainillas. La vainilla mexicana es la mejor.Es originaria de la región de Papantla, Estado de Veracruz, y de allí procede la leyenda de su nacimiento. El tercer rey totonaca, Teniztli, consagró a su bella hija Tzacopontziza (Lucero del Alba), al culto de Tonacayohua haciendo un voto de castidad. Sin embargo Lucero del Alba se enamoró y fue raptada por el príncipe Joven Venado y al ser descubiertos, por los ofendidos sacerdotes, fueron degollados. En ese lugar brotó un arbusto y junto a su tallo comenzó a crecer una orquídea trepadora, de elegantes y cinceladas hojas y exquisito aroma, dando vida a la vainilla mexicana.

martes, 29 de abril de 2008

FASCIMIL DE LAS OBRAS DE SOR JUANA




DISFRUTALO

LA VOZ DE LA MONJA DE MEXICO


La lectura de Sor Juana Inés de la Cruz no puede ser más interesante. Todo en esta mujer es extraordinario, todo se halla fuera de los límites de lo vulgar. Tiene el don, desde niña, de la inspirada originalidad y de la gracia femenina.


El barroco en Hispanoamérica tiene su más importante figura en sor Juana Inés de Cruz, “la monja de México”, famosa e inolvidable cuyos prestigios le dieron, con toda justicia, el título de “Décima Musa”. Su fama fue extraordinaria.


Sor Juana Inés de la Cruz, nombre de la que fue en el siglo Juana de Asbaje y Ramírez de Cantillana, nace a finales de 1651 en la alquería de San Miguel de Nepantla, cercana a Amecameca, pueblo separado de la ciudad de México por unos sesenta kilómetros.


Su padre era vasco de Vergara. Llegado a las Indias en busca de fortuna, mantuvo relaciones con una criolla, madre de sor Juana. La “monja de México, escribe poesía a los ocho años. A esa edad se va a vivir a México capital con un pariente. En 166, llega a la ciudad de México, como nuevo virrey Sebastián de Toledo, marqués de Mancera, acompañado de su esposa Leonor de Carreto. Ese mismo año, sor Juana entra vivir en palacio como dama “muy querida de la señora virreina”. Joven y bella vive mimada entre los esplendores de la corte virreinal a la que inesperadamente deja para ingresar en el convento de San José, que pertenecía al carmelo descalzo. El ingreso en el convento en el año 1667, desprovista de vocación, es incógnita no despejada. La austeridad y dureza de las reglas carmelitas quebrantaron su salud y regresa a palacio. Al año siguiente, y esta vez de modo definitivo ingresa en el convento de San Jerónimo.


Monja jerónima será los 27 años que le quedan de vida. En el convento ejerció cargos de contadora y archivista y se dice que elegida priora en dos ocasiones declinó el cargo. Su entendimiento privilegiado le impulsó a escribir y se distinguió en la defensa de los débiles —esclavos, negros e indios. Representa también una temprana actitud feminista de exaltar los derechos de la mujer.


En la metrópoli se publica en 1685 Inundación de Castálida. Autora y verso cobran justa fama. En México sor Juana publica El Divino Narciso que será el mejor de sus autos sacramentales. En 1691 publica la Respuesta a sor Filotea de la Cruz, que está considerada como una de las mejores autobiografías de la literatura hispanoamericana. Sor Juana escribió dos comedias: Los empeños de una casa y Amor es más laberinto. A los brillantes sonetarios del Siglo de Oro de la literatura en lengua española hay que agregar los bellísimos de esta monja jerónima (”Detente, sombra, de mi bien esquivo”, “Al que ingrato me deja, busco amante”, “Este que ves engaño colorido”, etc.).
Sus poesías de circunstancias , sus villancicos, coplas, juguetes, ensaladas, ensaladillas de picados versos, como ella los llama; su Neptuno alegórico “oceano de colores, simulacro político”, para el arco triunfal del nuevo virrey conde de Paredes; su mismo Primer sueño; todo eso nos sirve más que para entorpecer el favorable juicio que merece la autora. Donde hay que leerla es donde siente hondo y habla claro.


El siglo XVII agonizaba turbulentamente en México: plagas, revoluciones, hambre y sacrificios humanos fueron frecuentes en los últimos años. Al convento de San Jerónimo entra la peste y sor Juana atiende maternalmente sus hermanas religiosas. Víctima del contagio, sor Juana fallece el 17 de abril de 1695.


Sor Juana Inés de la Cruz, cuyo misterio de amor no ha sido desvelado, es la primera en izar la bandera feminista en América y sus redondillas en defensa de la mujer: “Hombres necios que acusáis / a la mujer sin razón, / sin ver que sois la ocasión / de lo mismo que culpáis...”, universalmente conocidas por su ingenio y desenfado, están llenas de donaire y de la gracia de su arte.


La poetisa ha eclipsado a la escritora en prosa. Sor Juana es, sobre todo, poetisa lírica. En esta lírica esencial y profunda resuenan con ecos muy personales sus versos amorosos. Llegando a ser una poetisa muy rica y de refinada sensibilidad femenina, que sus contemporáneos llegaron hasta llamar “Fénix de México”.


El alma de la monja mexicana rebosaba siempre amor puro, espiritual, y cuando no podía aplicarse a un ser humano aunque no fuera más que la bella virreina su protectora, a quien escribe constantemente versos tan apasionados como los de un agradecido galán a su dama, se refugiaba en Dios, a quien rendidamente adora como único fin del más alto amor.
Es amor, el de los versos de sor Juana, volcado en expresiones vitales y apasionadas. Psicóloga amorosa, sor Juana, somete a proceso mental celos, ausencias, desvelos en un amor que es privación casi constante. Y como escribe Gerardo Diego en su Homenaje a sor Juana Inés de la Cruz: “Tú me comprenderás, tú amaste mucho, / tú eres una niña enamorada / y estás viviendo su segundo sueño”.

martes, 22 de abril de 2008

DE MULATO Y ESPAÑOLA MORISCO


DE NEGRO CON ESPAÑOLA MULATO


DE MESTIZO CON INDIA COYOTE


DE ESPAÑOL CON INDIA MESTIZO


LAS PINTURAS DE CASTAS

Las pinturas de castas

A principios del siglo XVIII apareció en el arte la "pintura de castas", imágenes plásticas que representan a la gente de acuerdo a una clasificación racial de las personas mezcladas. Estas pinturas son muy interesantes porque reflejan la vida de la sociedad novohispana del siglo XVIII. Muestran las actividades a las que se dedicaban, la ropa que usaban y el lugar donde vivían.
A las personas que racialmente fueron el producto de mezclas de distintas etnias se les denominó "castas". Este heterogéneo grupo tuvo el mismo problema social que los mestizos. Si no se les podía ubicar claramente dentro de algún grupo racial, eran negados y discriminados por unos y otros. Las castas muestran la complicada estructura social que se formó en la Nueva España.

LA RELIGION EN LA NUEVA ESPAÑA


La Inquisición (el Santo Oficio de la Inquisición) vino al Nuevo Mundo poco después del establecimiento de los primeros virreinatos:en 1570 a Nueva Castilla y en 1571 a Nueva España. Irónicamente, la Inquisición en España produjo una emigración de judíos al Nuevo Mundo donde algunos después caerían víctimas de la Inquisición de nuevo por haber conservado costumbres judaizantes. Una vez juzgados por la Inquisición, los reos se entregaban a las autoridades seculares. Además de los judíos y conversos (judíos que profesaban ser cristianos), un gran porcentaje de los acusados eran negros, mulatos y mestizos. La Inquisición fue abolida en España en 1812 y un año más tarde en Nueva España.


Otro aspecto del control que ejercía El Santo Oficio de la Inquisición fue la censura de libros. Poseer un libro registrado en el Index Librorum Prohibitorum (Índice de libros prohibidos) podía pagarse con pena de muerte. La diseminación de libros impresos también quedaba bajo autoridad eclesiástica. Pero como muchas de las leyes procedentes de España, la prohibición de llevar libros de caballería "se acataba pero no se cumplía."


La imprenta vino a Nueva España en 1535. Tardó medio siglo en llegar a Lima en 1584. Al principio la imprenta servía la misión religiosa de imprimir libros para apoyar la misión de educar a los indígenas. Se imprimían catecismos, sermones, doctrinas cristianas y muchos glosarios de vocablos indígenas para poder diseminar la palabra de Dios en la lengua nativa.


Irónicamente, la obra de uno de los primeros grandes autores americanos, Sor Juana Inés de la Cruz (1648-1695), se publicó en su mayoría en España y póstumamente. Nacida en México, hija natural de padre español --tal vez vasco-- y madre criolla, Sor Juana desarrolló muchos temas de interés americano, además de temas religiosos y feministas.

EL AMOR EN EL VIRREINATO


Las casas de ese entonces en su mayoría eran en vecindad: esto significaba que las puertas siempre estaban abiertas alrededor de un gran patio donde por lo general se desarrollaba la vida en común.


Así que de todo se enteraba la comunidad.
En su investigación acerca de los amores en este tiempo, la historiadora Teresa Lozano (1), señala que estas condiciones de vida no eran impedimento para que los “amores furtivos” se dieran:


Se podría decir que había de dos tipos, uno, el que proporcionaban las prostitutas, muchas de ellas que por necesidad -había hambre y muchas de éstas mujeres eran huérfanas, viudas o mujeres solas- comerciaban con sus cuerpos, bajo la protección de proxenetas.
Y también existían las relaciones “ilícitas” de hombres y mujeres que ya estaban casados, que tenían otras parejas y tenían relaciones casi siempre en sus propias casas.


Era muy común que el señor engañara a su esposa con las mujeres que trabajaban en el lugar, o viceversa.
Pese a que este panorama se presentaba difícil al Virrey Revillagigedo, la ley castigaba a aquel que fuera denunciado por el cónyuge (mostrando pruebas) con cárcel, aunque en el caso de los hombres era menos rígido el castigo.
Una mujer adúltera podía perder su dote, además de la condena de la iglesia, pero un hombre que le hubiera prometido casamiento a una mujer soltera, podía cumplir con su palabra o pagarle con una compensación a la mujer que hubiese engañado.

También había lo que se podría señalar como antecedente de los actuales hoteles:
Los “cuartos verdes”, que se ubicaban a las afueras de la ciudad y eran rentadas por los adúlteros, que aparentaban estar casados hasta que alguien los descubría.


La primera casa de “mujeres públicas” data con autorización en 1538, pero la investigadora Lozano señala que se cuenta con datos más certeros en el siglo XVIII, cuando la calle de Mesones es conocida como “la calle de las Gayas”, en donde se ubicaban aquellas que ejercían la prostitución.


Sin embargo, era muy común ver a mujeres prostituyéndose en las vinaterías, pulquerías, en las mismas esquinas del Palacio Virreinal, mercados y puestos de comercio, así como en zaguanes de casas, iglesias y cementerios.


Pese a la rigidez religiosa que imperó durante los trescientos años de la Colonia y la Ilustración hubo una aportación importante de los mestizos a la causa amorosa a través de la magia.
Para conseguir el amor de la mujer que pretendían, el mulato o mestizo (que eran generalmente menoscabados en sus derechos por ser considerados unión “ilegítima” de hombre español o criollo y mujer india) enterraban tres ajos donde orinaba la mujer que deseaba, o clavaban espinas donde ella había pisado para lograr sus favores.

Otra creencia consistía en que las doncellas llevaban en sus enaguas dos alfileres en forma de cruz para evitar el fijarse en alguno de estas castas.
Para conservar o recuperar el amor de sus esposos, las casadas les daban a comer sesos de cuervo o de tórtola, o ponían debajo de la cama un papel con garabatos para retener al compañero.
Aquellas que eran maltratadas por sus hombres les daban a beber gotas de su sangre para amansarlo, y si el marido se ponía colérico contra de ellas, era usual arrojar ramitas de romero al fuego.
Pero la Santa Inquisición se haría “cargo” de estos asuntos de magia y superchería.
Poco a poco, la Ilustración y los cambios impulsados por Revillagigedo tratarían de normar las costumbres y mejorar la vida, los derechos y las libertades de los habitantes de la Nueva España, que se reseña, eran para el último tercio del siglo XVIII, cinco millones de habitantes que vivían en el altiplano del centro.

lunes, 21 de abril de 2008

PIEZAS DEL MUSEO SOUMAYA







DISFRUTA ESTAS FOTOS QUE YO TOME ESPERO TE GUSTEN

SANTA MARIA LA RIVERA



Santa María La Ribera, una de las colonias más tradicionales de la ciudad, es una zona con una auténtica atmósfera de "barrio viejo" donde los comercios familiares se mezclan con antiguas casas y monumentos que siguen reflejando la dignidad que esta colonia tuvo antaño como el primer fraccionamiento moderno de la Ciudad de México.


En esta zona existieron durante la época virreinal, varias propiedades agrícolas y religiosas, de las cuales perduran hasta nuestros días dos importantes construcciones barrocas: el Templo de San Cosme y Damián y la Casa de los Mascarones, residencia del siglo XVIII que perteneció a los condes del Valle de Orizaba.


A mediados del siglo XIX, en respuesta al crecimiento demográfico de la ciudad y favorecidos por la desamortización de los bienes eclesiásticos y las Leyes de Reforma, los Hermanos Flores establecieron la primera empresa inmobiliaria de nuestro país, la cual creó la colonia Santa María La Ribera en 1861 al fraccionar varias haciendas y ranchos del poniente de la ciudad. Esta nueva colonia se estableció como el primer fraccionamiento planeado de la capital mexicana, mismo que contaría con calles con traza reticular, un parque, una iglesia y un mercado. Esta colonia tuvo un inicio lento hasta que años más tarde, en la época de Porfirio Díaz registró un acelerado desarrollo y un importante aumento en su número de residentes, la mayoría de ellos pequeños comerciantes, profesionistas y empleados del gobierno quienes eran atraídos a esta colonia por la calidad de sus espacios urbanos y por la facilidad de comunicación con el centro de la ciudad. De esta época datan la mayoría de las construcciones de la zona, casas de uno o dos pisos de tabique o mampostería con pequeños patios centrales y detalles de estilo ecléctico en puertas y ventanas, así como sus templos, destacando especialmente el Templo de los Josefinos de estilo bizantino y la Parroquia del Espíritu Santo poseedora de una suntuosa decoración en su techo.


Asimismo esta colonia representó los ideales de orden y modernidad del porfiriato, albergando destacados edificios y monumentos de las fiestas del centenario como el actual Museo Universitario del Chopo y el Kiosco Morisco de la Alameda de Santa María La Ribera, parque central de la colonia, en frente del cual, se ubica el también porfiriano Museo de Geología, un exquisito edificio de estilo ecléctico.

viernes, 18 de abril de 2008

VISITA EL MUSEO NACIONAL DE LA ESTAMPA


El Museo Nacional de la Estampa exhibirá una exposición permanente de su colección.
Será la primera vez que se exponga parte del acervo de esta institución, el cual se conforma de grabados, gráficas y estampados de artistas consagrados como José Guadalupe Posada, Rufino Tamayo y David Alfaro Siqueiros.
Con un acervo cercano a las 12, 000 piezas que recomponen una tradición cultural y artística de gran envergadura en el mundo, el Museo Nacional de la Estampa exhibirá parte de su colección permanente al público, el cual podrá observar los trabajos de artistas del grabado como José Guadalupe Posada, Julio Ruelas o Leopoldo Méndez.

Para hacer más atractiva la exhibición, la dirección del museo prevé que cada tres meses se realice una renovación de piezas, incluyendo aquellas que proceden de la Colección Nacional de Estampas, integrada por donaciones hechas por personalidades del ambiente artístico como Francisco Toledo, Mario Rangel Faz, Lance Aarón y Vlady, entre otros.

Al poner al alcance del público este tipo de obras, el museo apuesta por la renovación del interés del público no solo por este arte, sino también por los grabadistas modernos, algunos de los cuales participan en concursos como el XV Certamen Nacional de Grabado "José Guadalupe Posada", cuyos ganadores tendrán un espacio para mostrar sus trabajos a partir del próximo mes de noviembre.

El Museo Nacional de la Estampa será también la sede del homenaje nacional que el INBAL realizará para conmemorar el centenario del artista plástico Alfredo Zalce, nacido en Michoacán en 1907, quien no solo realizó murales o pinturas de caballete, sino también grabados que hablan de su versatilidad y de una razón fundamental por la que el Munae fue escogido para albergar esta muestra.

viernes, 11 de abril de 2008

LAS CALAVERAS DE POSADAS


La cerrada de Santa Teresa # 1, donde esta la imprenta de Antonio Vanegas Arroyo, hierve la animación. Sobre el empedrado corren y juegan los niños que salen de la cercana escuela primaria. En medio de ese bullicio y el de los vendedores ambulante, sobre sale el grito de un voceador , quien emergiendo precipitadamente por la puerta de la imprenta con un periódico en la manó, pregona con estentórea voz: “el fusilamiento del capitán Cootaaaa...., el horrorisimo hijo que mato a su horrorisima maadreeee..."Dentro de esa actividad, contrasta la quietud de un niño que ha dejado sus libros en el piso y observa fascinado desde la calle a través de su propio vaho sobre el cristal de la ventana de la imprenta, el correr de un buril sobre la bruñida plancha de metal, magistral menta manejado por la mano de José Guadalupe Posada. El niño, José Clemente Orozco, no pestañea, y a través de sus ojos que activos siguen el trazo del buril, va grabando también en su mente su futuro.Ajeno estaba el portentoso grabador Posada de la infantil presencia de José Clemente, y de lo que con su ejemplo lograría; tan solo advirtió una pequeña mano, apresurada sigilosa, que recogía del suelo la viruta desalojada por el buril.Posada es el creador que mas influencia ejerció sobre los artistas mexicanos de la primera mitad del presente siglo.


Recibieron su herencia los pintores José Clemente Orozco, Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros, Francisco Gotilla y Guillermo Meza, además de los grabadores Francisco Díaz de León, Leopoldo Méndez, Alfredo Zalce, Francisco Moreno Capdevila, Arturo García Bustos, Adolfo Mexiac y Alberto Beltrán. El Taller de grafica Popular, fundado en 1937, es el heredero histórico Posada.De ser considerado artesano popular, José Guadalupe Posada alcanzo uno de los puestos mas prominentes como artista, por que inicio e inspiro la época mas brillante del arte nacional en el presente siglo: la Escuela Mexicana de Pintura.El despreocuparse del arte europeo, e inclusive del nacional, lo libero totalmente de compromisos; en sus originales grabados siempre mostró una completa libertad.Nunca llego a virtuosismo vanos: la expresión directa fue su única preocupación por que vivió absorte en las cosas de México.



José Guadalupe Posada Aguilar nació a las diez de la noche del 2 de febrero de 1852 en una calle sin nombre del barrio San Marcos en la ciudad de Aguascalientes; fue hijo de German Posada, panadero de oficio, casado con Petra Aguilar. A los 12 años ingreso a la Academia de Artes y Oficios de Aguascalientes para estudiar pintura y a los 18 ya era aprendiz en el taller de Trinidad Pedrosa, donde aprendió a trabajar la litografía, además del grabado en bronce y madera.Perseguidos políticamente por el cacique Jesús Gómez a causa del sarcasmo de sus publicaciones y caricaturas, en 1872 Pedroso y Posada marchan a la ciudad de León donde fundan una nueva imprenta.En 1875 Posada contrajo matrimonio con María de Jesús Vela y en 1876 compro la imprenta de Pedrosa en un precio menor de cien pesos; ahí ilustro libros e imprimió imágenes religiosas y carteles, acordes con el romanticismo de esa época.Se inicio como maestro de litografía en 1883 en la Escuela Preparatoria; ahí estuvo hasta el 18 de Julio de 1888, Cuando a causa de una desastrosa inundación, se traslado a la ciudad de México. Precedido de una gran fama como grabador, fue contratado por Irenio Paz para ilustrar una gran cantidad de revistas y publicaciones.



La abundancia del trabajo lo impulso a instalar su propio taller en el número 1 de la cerrada de Santa Teresa, hoy del licenciado Verdad, donde trabaja a la vista del público, y luego en el número 5 de Santa Inés, hoy Moneda.En 1899, a la muerte de Manuel Manilla Posada lo sustituyó formalmente en el taller de Don Antonio Vanegas Arroyo, el editor mas popular de gacetas callejeras, corridos, historietas, adivinanzas y muchas publicaciones mas.Junto con Blas, hijo de Don Antonio; el grabador Manilla, quien enseñó a Posada agravar sobre zinc; el poeta Constancio S. Suárez y los redactores Ramón N. Franco, Francisco Ozácar, Raimundo Díaz Guerrero y Raimundo Balandrano, formó un gran equipo que al cabo de un año inundo el país con sus cuentos, historietas, canciones, relatos, comedias, almanaques y calendarios.Además de los periódicos La Gaceta Callejera y Don Chepito, editaban también hojas volantes de papel de estraza en todos los colores del arco iris, que costaban uno o dos centavos, y juegos como el de La Oca, que han hecho la delicia de niños y adultos durante muchas generaciones, del que se han hecho hasta la fecha mas de cinco millones de ejemplares.



El gran volumen de trabajo obligó a Posada a buscar técnicas más expeditas. Así descubrió la zincografía, que consiste en dibujar con tinta de azarcón sobre lamina de zinc, para después ahuecar los blancos con un baño de ácido.“Los casi 20 millares de grabados que Posada efectuó, con los interesantes textos y versos que lo acompañan, describen una de las épocas mas interesantes de la añorada metrópoli, con su ‘paz porfiriana’ o ‘paz caliente’: los motines callejeros, los incendios, los temblores de la tierra, los cometas, las amenazas de fin de mundo, el nacimiento de monstruos, los suicidios, los fusilamientos, los milagros, las pestes, los grandes amores y las grandes tragedias; todo lo captó este hombre que fue, a un tiempo, antena sensible de todas las vibraciones y aguja registradora de todos los sucesos” (Rodríguez, 1977).El gran amor a su país lo impulsó a desarrollar uno de los temas que más han obsesionado a los mexicanos desde la época prehispánica: la muerte, pero no una muerte solemne e inspiradora de temor como la veían las clases elevadas o catrinas, y los europeos de su tiempo. Él no representaba muertes tristes y solemnes, sino que dio vida a sus calaveras con mil imágenes o cosas, dinámicas in moralizantes; divertidas calaveras con las que el pueblo se identificaba plenamente, por que eran un medio de desahogo o desquite contra todo lo que le producía malestar.No existe ningún solo tema que don Lupe, como le llamaban cariñosamente a Posada, haya dejado sin calavera, quien abarcó todo y a todos, sin dejar títere con cabeza, desde el más humilde de los mexicanos hasta el más encumbrado político de su época, de los hechos más simples a los de más resonancia.


Entre los numerosos personajes desarrollados por Posada, aparecen, además de sus populacheras calaveras, el Diablo y Don Chepito Marihuano; pero principalmente la gente sencillas con sus alegrías y sufrimientos.“Así como Goya incluyó en sus grabados de Caprichos, Escenas del mundo de las brujas para ejercer su crítica social, Posada recurre a la otra cara de la vida: la muerte, para intensificar su crítica social siempre con sentido humorístico, lo que le permite usar el ridículo y la extravagancia. Las escenas y figuras del ‘más allá’ no son sino del ‘más acá’, pero transfiguradas en el mundo de las calaveras y esqueletos que tienen plena vida...” (ibit.).La tradición calaverística mexicana, iniciada por Gabriel Vicente Gahona, llamado “Picheta”, fue maravillosamente continuada y superada por Posada, quien consolidó, a la mexicana, el medieval concepto europeo de “la danza macabra”, basado en el arte del bien morir, colaborando de esta manera a la sublimación de sentimientos y creatividad del pueblo que desembocó, por necesidad, en la intensificación de las fiestas dedicadas a sus difuntos.



Al grabador Manuel Manilla se debe la invención, a finales del siglo pasado, de las calaveritas de dulce enriquecieron la tradición del Día de Muertos y que ahora, fabricadas de azúcar, de chocolate o de alegría, con sus estañados y relucientes ojos y con el nombre del difunto en la frente, representan uno de sus principales símbolos.Cuando el pintor jalisciense Gerardo Murillo, llamado “Doctor Atl”, escribió en 1921 su obra Las artes populares en México en dos tomos, ignoró las expresiones artísticas de la celebración del Día de Muertos, lo mismo que la obra de Posada.Al pintor francés Jean Charlot, quien se sumó a la Escuela Mexicana de Pintura, se le atribuye el descubrimiento del grabador Posada en 1925. A partir de entonces, el concepto populista de la muerte que se manifiesta artesanalmente, inspiro en su obra, toma fuerza con el apoyo de los pintores Diego Rivera y Pablo O’Higgins. En la década de los años treinta surge la idea del desprecio festivo a la muerte basado, tal vez, en las chuscas, divertidas y nada solemnes calaveras de Posada.Entre sus más importantes grabados de calaveras, figuran: Don Quijote de la Mancha, tratando de enderezar en tuertos, cabalgando en impetuosa estampida sobre su caballo rocinante, produciendo a su paso dolor y muerte. Las Calaveras ciclistas, sátira perfecta al progreso mecánico que arroya la tradición. Con la Calavera de la Adelita, Calavera maderista y Calavera huertista, representa a diversos personajes de la política de esa época, como a la feroz crítica a la sangrienta revolución de 1910.


La Chispeante y divertida calavera de doña Tomasa y Simón el Aguador, representa el chisme de barrio. Una pequeña serie de Calaveras de Cupido ilustra algunos de los versificados textos de Constancio S. Suárez.La Calavera catrina, lo mismo que Calavera del catrín y Espolón contra navaja figuran entre las obras que mayor difusión tienen mundialmente, por ser lo más representativos de Posada.Entre otros grabados, figuran Gran fandango y francachela de todas las calaveras y Rebumbio de calaveras a los que acompaña el siguiente poema, muy acorde con las celebraciones propias del Día de Muertos:Llego la gran ocasión de divertirse de veras, van a ser las calaveras su fiesta en el panteón.Los festejos sepulcrales, muchas horas duraran; los muertos asistirán con vestidos especiales.Con gran anticipación calaveras y esqueletos se han hecho trajes completos que lucirán en la reunión.A las nueve de la mañana del invierno 20 de enero de 1913 , en la casa num. 6, bajos de la avenida de la Paz ( actualmente núm. 47 de la calle del Carmen), a los 66 años de edad falleció José Guadalupe Posada. A causa de su pobreza , fue enterrado en fosa de sexta clase del Panteón Civil de Dolores.“... y en vez de convertirse en Calavera del montón como lo había presagiado, se levanta de la fosa ( común) a la inmortalidad, para caminar de nuevo por los vericuetos del mundo: unas veces de levita y bombín , y otras con el buril en la mano en espera de nuevos acontecimientos” (ibid.).


Fuente: México desconocido No. 261 / noviembre 1998

jueves, 10 de abril de 2008

ASHES AND SNOW EN EL ZOCALO DEL DF


UNA EXPOSICION ESTUPENDA A PESAR DE LAS HORAS DE COLAS QUE HAY QUE HACER PARA ENTRAR. VALE LA PENA ANIMATE Y ASISTE

UNA VENTANA OLVIDADA


HERMOSA VENTANA DE UNA CASA ABANDONADA EN LA COLONIA TABACALERA.

UNA MIRADA AL TIEMPO QUE SE NIEGA A MORIR

LA CIUDAD DE MEXICO EN 1760

ESTA ES UNA BREVE DESCRIPCION DE ALGUNOS DE LOS LUGARES MAS IMPORTANTES DE LA CIUDAD EN ESE ENTONCES

DA CLICK SOBRE LA FOTO PARA AGRANDARLA

A
CATEDRAL *
7
CONV. DE SAN LORENZO
B
PALACIO VIRREINAL Y PLAZAS *
8
CONV. DE STA. INES
C
CASAS DEL CABILDO
10
CONV. DE SAN BERNANRDO
D
CASA DEL ARZOBISPADO *
12
CONV DE STA. TERESA LA NUEVA
E
INQUISICION *
13
CONV. DE CAPUCHINAS
F
CASA DE MONEDA
16
CONV. DE STA. CLARA
G
CASAS DE ESTADO
17
CONV. SAN JUAN DE LA PENIT.
H
ADUANA
18
CONV. DE STA. ISABEL
I
PARROQUIA DE SAN MIGUEL
19
CONV. DE CORPUS CHRISTI
J
PARROQUIA DE SANTA CATARINA
21
CONV. DE SN. FELIPE NERI
K
PARROQUIA DE STA. VERACRUZ *
22
CONV. DE SN. JUAN DE LETRAN
L
TEMPLO DE SANTO DOMINGO *
23
COLEGIO DE NIÑAS
M
TEMPLO DE SAN FRANCISCO *
28
CONV. LA MISERICORDIA
N
TEMPLO DE SAN DIEGO
29
CONV. SANTIAGO TLATELOLCO *
O
TEMPLO DE SAN AGUSTIN
30
CONV. DE STA. MARIA
P
TEMPLO DEL CARMEN
33
CONV. DE SAN SEBASTIAN
Q
TEMPLO DE LA MERCED
38
CONV BELEN DE MERCENARIOS
R
CASA DE LA PROFESA *
40
HOSPICIO DE SAN NICOLAS
r
CASA DE BETHLEMITAS
41
COLEGIO DE SAN FERNANDO
S
TEMPLO SN. PEDRO Y SN. PABLO
42
CONV. EL STO. CALVARIO
T
TEMPLO DE SAN ANDRES
43
COLEGIO SN. JAVIER DE NIÑAS
V
TEMPLO DE SAN GREGORIO
47
COLEGIO SEMINARIO
X
TEMPLO DE SAN JUAN DE DIOS *
49
COLEGIO DE SN. ILDEFONSO
Y
TEMPLO DE SAN HIPOLITO
51
CONV DE STA. ANA
Z
TEMPLO DEL ESPIRITU SANTO
57
LA CANDELARIA DE SAN JUAN
80
QUEMADERO DE HEREJES
62
SAN ANTONIO DE SAN JUAN
82
CAJA DE AGUA DE CHAPULTEPEC
64
ACUEDUCTO SALTO DEL AGUA *
84
PUENTE DE LA MARISCALA
68
CRUZ DE LOS TALABARTEROS
85
PUENTE DE SN. FRANCISCO
70
CAPILLA DE LA CONCEPCION
89
PUENTE DE STO. DOMINGO
72
CAPILLA APARTADO DE ORO
90
LA ALAMEDA *
73
CAPILLA EL COLISEO
92
SAN FRANCISCO THEPITO
75
CAPILLA TECPAN DE SANTIAGO
Los sitios que se indican con un * al final del nombre son de los que tengo referencia que existen, pero habrá que hacer una revisión más detallada para confirmar la existencia actual de algunos otros.

EL ZOCALO 2007 CON SPENCER TUNICK


AÑOS DESPUES ESTA MISMA PLAZA SIRVIO COMO ESCENARIO PARA ESTA MARAVILLOSA EXPERIENCIA, YO ESTUVE AHI. Y ME ENCANTO

BAÑISTAS EN LA ALBERCA PANI EL DIA DE SAN JUAN


LA ALBERCA PANI SE ENCONTRABA A UNAS CUADRAS DEL PASEO DE BUCARELI Y ERA

LA DIVERSION DEL PUEBLO EN DIAS DE FIESTA. NOMAS CHECA LA FOTO

NOBLEZA INVENTADA NOVOHISPANA


Nobleza inventada


Pero a diferencia de los peninsulares, los nuevos nobles no dudaban en alquilar las accesorias de sus casas con el fin de obtener ganancias que les permitieron poseer casas de campo en Tlalpan, Tacubaya o San Ángel. Aquellos que no alcanzaban un título nobiliario podían aspirar a obtener los cargos públicos que eran objeto de compra-venta. Para ello era indispensable tener buenas relaciones con el Cabildo de la ciudad, pertenecer al Consulado de comerciantes o alguna cofradía, donar altares, patrocinar conventos, y asistir a banquetes y bailes.


Para acrecentar la fortuna era necesario que sus hijos obtuvieran alguna alianza matrimonial conveniente, emprendieran una carrera eclesiástica o ingresaran --previa dote-- a algún convento. El modelo a seguir estaba dado por la corte virreinal, que al renovarse periódicamente traía las modas y usos de la metrópoli.La ciudad vio multiplicarse numerosas viviendas de mediano valor en las que habitaban artesanos calificados, comerciantes al menudeo, agremiados diversos, profesionistas y algunos herederos de la nobleza indígena venidos a menos. La mayoría alquilaban sus viviendas a los grandes conventos de la ciudad, ya sea en las accesorias de hospitales, conventos y colegios o en nuevos edificios construidos en los antiguos barrios indígenas.


Debido a esto último para 1717 se admite la desaparición de éstos últimos dividiéndose la ciudad en cuarteles.Para el grupo de nacidos en Nueva España, pero con aspecto español les estaban negados muchos privilegios. Para la mayoría la diferencia era compensada por el amor a la tierra y a sus prodigios. De esta manera promovió la canonización de hombres de virtud como Sebastián de Aparicio o Gregorio López, aunque sólo se logró la canonización de San Felipe de Jesús. Los criollos encontraron su mejor aliado entre los Jesuitas, con sus haciendas azucareras pudieron financiar la construcción de sus colegios. El poder que alcanzaron éstos dentro de los ámbitos de la Corona española despertó las sospechas de una sedición, por lo que en 1767 el virrey marqués de Croix ejecuta la orden de expulsión de la Compañía.

ESPLENDOR Y FIESTA NOVOHISPANA


La vida colonial incorporó la fiesta celestial de los altares al fasto de sus ceremonias públicas en las que tanto la exaltación de la muerte, como de la miseria humana eran ocasión para sermones y colectas. La producción minera de la primera mitad del siglo XVIII trajo una fiebre constructiva que dió su fisonomía a lo que hoy denominamos Centro Histórico.En el nuevo siglo la debilidad de los novohispanos por fiestas y juegos, el buen comer y los instintos carnales envueltos en un ambiente de misticismo religioso dio origen a expresiones exaltadas de devoción: novenas, procesiones, penitencias, locutorios en los conventos y hasta platillos monjiles como el mole.


En efecto, la profusión de chiles, hierbas y sabores impregnaron el arte de la ciudad que se representaba en una escenografía barroca embarcada en España, mezclada con estilos y adornos que tomaron un sabor local. Su influencia llenó los altares, las casonas señoriales y quedó impronta en vajillas, arcones y adornos de plata de toda índole. La destreza y sensibilidad indígenas se unieron a los exóticos diseños traídos desde Cathay, Filipinas y Macao que pronto subieron a las cúpulas de las iglesias en forma de azulejos.La primera mitad del siglo XVIII fue la etapa de reconstrucción y remodelación de la ciudad más activa de su historia, en especial las patrocinadas por las órdenes religiosas que después de dos siglos de presencia novohispana habían dejado atrás los ideales de sencillez y austeridad. Ahora se estrenan flamantes iglesias y conventos. El mayor de todos fue el conjunto conventual de San Francisco cuyo templo fue estrenado en 1716. No menos fastuosos fueron La Profesa (jesuitas), Regina Coeli (1731), el lujoso templo de Santo Domingo (1736) y el Colegio de la Propaganda Fide de San Fernando perteneciente a los franciscanos donde partieron las misiones que ganaran la mítica California.

LA TRADICION DEL ALTAR DE DOLORES


ALTAR DE DOLORES


PRESIDIA EL ALTAR una imagen de la Dolorosa usualmente de bulto, aunque también había imágenes pintadas al óleo o grabadas.
En el centro del país, los altares de Dolores compartían varios elementos: escalonados, tenían una profusión de veladoras y velas decoradas con cera escamada, y se colocaban moños y listones de colores sobre manteles blancos.


En vitroleros y otros recipientes de cristal transparente se ponían aguas de colores: azules, verdes, tornasoladas, púrpuras, moradas, rojas y amarillas. Para lograr que los colores fueran translúcidos, se utilizaban palo de Campeche, grana de carmín y sulfato de cobre.
Las semillas de la ofrenda eran de trigo, cebada, lenteja, amaranto y chía. Formaban parte de la decoración de los altares del siglo XIX, flores que se adquirían ese día por la mañana y llegaban por trajinera de las chinampas de San Juanico, Santa Anita e Iztacalco. Además, se incluían grandes esferas de vidrio de colores.


Las aguas frescas que se obsequiaban a los visitantes eran de piña, horchata de pepitas de melón, chía, tamarindo, jamaica, timbiriche, limón y perifollo, que tenían un sabor anisado.
En la parte frontal del altar se hacía un tapete con diferentes materiales, como pétalos de flores, salvado o los restos del café molido; se recortaban plantillas de cartón con los motivos que se querían estarcir.


Semillas y barro
Los altares de Dolores eran muy populares, entre la clase media, durante el siglo XIX. Esta tradición mexicana de hacer altares en las casas, se generó a finales del siglo XVIII.
Con el objeto de que las semillas germinadas estuvieran listas para ponerlas en el altar, era costumbre que el miércoles de ceniza se iniciara la siembra. Para este fin se usaban distintos objetos preferentemente de barro poroso, pues retienen mejor el agua. La chía se remojaba y cuando generaba el mucílago que la rodea, literalmente se untaba sobre el barro.



Destellos múltiples
En los altares que desde la época de contacto se ponían en las iglesias, se ofrendaban las semillas germinadas en apaxtles o pequeños recipientes; en la actualidad no es raro ver estas ofrendas en latas de sardina.


Al trigo se le ponía a germinar dentro de un mueble cerrado, para que se pusiera amarillo por la falta de luz; la chía y otros germinados se colocaban en la luz para lograr así un verde intenso.
En un principio los altares de las casas se colocaban en habitaciones con balcones que daban a la calle; después pasaron a instalarse en los zaguanes, como todavía se hace en diferentes poblaciones del estado de México, entre ellas Tenancingo.


La decoración, aunque tenía un orden general, variaba en cada casa según las posibilidades y creatividad de la familia. Se ponía un altar escalonado, mediante la utilización de mesas, baúles, cajones y pequeños muebles que se cubrían con manteles blancos y con servilletas, y paños decorados con motivos religiosos. Se usaba todo tipo de recipientes de cristal para llenarlos con aguas de colores; también tazones, jarrones y tibores de porcelana china para la decoración complementaria.


Los altares se visitaban generalmente por por la tarde o en la noche, cuando la iluminación era más impresionante; las pequeñas corrientes de aire provocadas por las velas que muchas veces se colocaban detrás de los recipientes de agua de colores, movían las banderitas de oro volador, lo que hacía que el altar brillara con múltiples destellos; a los visitantes se les ofrecían aguas frescas. El color, las luces, los diferentes granos, las flores, hacen pensar en un ritual agrícola. En la época prehispánica en el mes huey tozoztli, que coincide con las fechas de la Semana Santa, se hacía una importante y colorida ofrenda a Chicomecóatl, diosa de los alimentos; entre las ofrendas había chía y otras semillas.